lunes, 21 de abril de 2008

The hours


Es extraño que aun no me hubiese parado en ella; he hablado de la belleza, de las sensaciones, de ese nosequé que nos provocan algunas películas...

Pero esta película es especial, por Laura Brown, porque Virginia Woolf es mi escritora favorita, por la música, envolvente, sensual, pianesca... Porque me recuerda, me recuerda lo que puedo ser si lo intento, me recuerdo lo que fui en su momento, me recuerda conversaciones...

Y sin ser una tragedia, me hace llorar.


Últimamente sólo se ve reflejado mi cine en el blog porque mi compañera no se decide a publicar ninguna entrada ni a compartir sus opiniones; además, yo soy muy sentimental y muchas veces tiendo a la autobiografía en lugar de a la crítica...


En todo caso... supongo que esta la habrán visto todos... pero si no es así, no me obliguen a castigarles.

I.

miércoles, 16 de abril de 2008

Savage Grace




En esta vida, a veces, hay que ser valientes.





Todos aquellos que aun no la han visto, a qué esperan?

sábado, 12 de abril de 2008

El elogio de la belleza

Es cierto, lo reconocemos, el cine de denuncia social es muy bueno, nos gusta, lo necesitamos (Los lunes al sol, El jardinero fiel, Lejos del cielo...); nos gustan también aquellas películas que cuentan historias intensas proyectadas en personajes concretos, historias de personajes que luchan, trabajan, ganan y pierden (Promesas del Este, La familia Savage, Juegos Secretos...).




Sin embargo, hay otras que van más allá... no sólo nos gustan, nos hacen pensar y nos muestran personajes que, la mayoría de las veces, se encuentran al límite; sino que todo ello lo rodean con una fina lámina de belleza, de imágenes sublimes, de sonidos maravillosos y nos hacen no querer dejar de mirar nunca los fotogramas que se disparan ante nosotros... sin duda, esas son las que más nos gustan.








Nos gustaría que nos propusierais vuestras bellezas.

martes, 1 de abril de 2008

Lost in translation

Es verdad que cuando ves una película varias veces descubres en ella cosas que la primera y, tal vez, la segunda vez habían pasado completamente desapercibido.
Viendo el otro día esta película de Sofia Coppola, y gracias a la ayuda de un profesor, comencé a analizar lo que Sofia parece querer mostrar de la sociedad japonesa, y cómo quiere hacernos creer que es necesario viajar a otro país, a otra cultura, para sentirnos ajenos y aislados.
Nos retrata una cultura japonesa completamente americanizada y llega a la tésis de que Japón resulta ridículo cuando intenta occidentalizarse puesto que los únicos que pueden comportarse como occidente, son los occidentales...
Es comparable esta idea con la expuesta por Seamus Heaney en su poemario Field Work, ya que propone la idea de un "trabajo de campo" de su propia sociedad Irlandesa en época del Bloody Sunday; la idea de que no es necesario estar en el extranjero para hacer un análisis ni para sentirse ajeno...

Aun así, la película, como ejercicio de estética me parece extraordinario y la banda sonora más de lo mismo... incluso he descubierto que suena una canción de Peaches.





Pues ese ha sido el comentario a favor de la película, y cómo no, ahora me toca a mí llevar la contraria. A pesar de que como "ensayo" pueda resultar una obra fascinante (de hecho, el oscar a mejor guión original me pareció muy justo), no me parece que como película haya llegado al gran público. Para los que la hemos visto una única vez, (como bien se dijo antes, hay películas que es necesario ver en más de una ocasión; y tal vez por eso no debáis hacerme demasiado caso en cuento a este tema...) nos hemos quedado con una sensación un tanto "agridulce", es decir, sin saber si debíamos sonreir o llorar, desesperarnos por la lentitud de ciertas partes de la trama o disfrutar de las excentricidades de que se mostraban...

Desde mi punto de vista, muchos fuegos artificiales para poca cosa... aunque visto de otro modo: ¿quién es capaz de sacar una película entera de un tema tan ordinario, tan... "cotidiano"?